La Otra Cara De La Verdad.
Por:Jaime Sosa
Celebramos
este 1º de mayo MIRANDO
AL PASADO. Esta
fiesta nació a finales del siglo XIX, en París. Se concibió como jornada de
lucha reivindicativa y de homenaje a aquellas y aquellos que murieron por
reivindicar los tres 8 –8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para la relación
social– y marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial, de
manera que el 1 de mayo quedó consagrado como día para manifestar la
inalienable dignidad del trabajador frente al capital. Hoy nos seguimos preguntando
¿cuántas movilizaciones seguirán siendo necesarias para que se acaben aceptando
las más justas reivindicaciones del mundo del trabajo? ¿Cuántas más para que
recobremos la conciencia de la dignidad de las personas como lo más sagrado?
Hoy nos
encontramos con graves situaciones de desempleo, desigualdad, pobreza y
precariedad, en todo el mundo. Son signo y consecuencia de una forma de hacer y
funcionar en la que la lógica prevalente es la del dinero, no la
de procurar garantizar el bien-ser o bien-vivir de todas las personas.
No vivimos tiempos de recuperación laboral y social en nuestro país cuando:
■ Hay muchos
millones de pobres, mientras que la riqueza de los más ricos sigue aumentando.
■ Persisten tasas desempleo superiores y la precariedad laboral es cada vez
mayor.
■ El 90% de los empleos creados en los últimos años son temporales, y
muchos a tiempo parcial
■ Los trabajadores pobres superan ya el 12%.
■ En 1.700.000 familias, ninguno de su miembros tiene empleo y más de 700.000
no tienen ningún ingreso.
■ Más de la mitad de los desempleados (55,71%) ya no cobra ningún tipo de
prestación.
■ Los desahucios siguen siendo una lacra para tantas familias arruinadas.
Según el INE, fueron 184 al día en 2013, y se incrementaron un 7,8% en 2014.
■ La mitad de los y las jóvenes están en desempleo, muchos abocados a la
emigración forzosa, ocupando puestos de cualificación inferior a su nivel de
estudios…
■ Las personas inmigrantes engrosan la bolsa de la economía sumergida y tienen
los peores salarios.
■ La brecha salarial entre ambos sexos sigue aumentando, (…)
Esta
situación, estos datos, son fuente de indignación y de
dolor. También son una llamada a nuestra conciencia. No se puede construir un mundo que
camine hacia la igualdad y la justicia desde las premisas sobre las que
funciona nuestra economía nacional e internacional, nuestras relaciones laborales,
nuestro funcionamiento social. No hay remedio si no empezamos a poner a las
personas y a las familias, especialmente a las más empobrecidas y castigadas,
en el centro. Por eso queremos LUCHAR EL PRESENTE, tratando de ser alza-voz del
sufrimiento y las esperanzas de tantas personas trabajadoras y sus familias “He
oído el clamor de mi pueblo”
En el mundo obrero y del trabajo necesitamos que se promuevan políticas:
■ que recuperen el sentido humano del trabajo,
■ que promuevan trabajo digno,
■ que pongan sus objetivos en erradicar la pobreza y la desigualdad,
■ que fomenten una verdadera participación ciudadana,
■ que defiendan los derechos sociales como un deber de justicia,
■ que defiendan la vida en todas sus etapas.
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