H, Matamoros, Tamaulipas:

Murió la vedette más famosa de Cuba, Rosita Fornés

10 junio, 2020


 A la vedette más famosa de Cuba y siete veces “Primera Vedette de América”, Rosita Fornés, fallecida este miércoles en Miami a los 97 años, se le recordará en la isla por su talento, glamour y belleza, unas dotes que la convirtieron en una de las últimas grandes divas del país caribeño.
“La Fornés” saltó a escena al ganar, aún adolescente, un certamen dedicado a buscar talentos y que ella aprovechó como plataforma para iniciar una trayectoria dedicada a demostrar su capacidad de ser la más versátil de las artistas.
Y lo logró: su trabajo profesional abarcó los más variados géneros, desde la opereta y la zarzuela hasta el teatro moderno, pasando por la comedia ligera, la revista musical, el cabaré, el drama clásico, la radio, la televisión y el cine con el que cruzó la frontera y se hizo muy conocida en México, donde vivió varios años.

“LOGRÉ EL AMOR DEL PÚBLICO”

Ella solía mencionar entre sus deseos de cara a la posteridad que le gustaría dejar en el público el recuerdo de “una artista que se entregó de corazón, como deben entregarse todos los que amen una profesión”.
De hecho, se mostraba satisfecha de que “la ambición más grande” que tuvo al comenzar su carrera fuera que el público la quisiera.
«Y eso lo he logrado”, apuntaba orgullosa.
Nacida el 11 de febrero de 1923 en Nueva York, Rosalía Palet Bonavia, quien adoptó el nombre artístico de Rosita Fornés, vino a vivir con sus padres españoles a Cuba, donde se naturalizó y residió hasta el final de su vida.
Con solo 15 años, en 1938, Fornés se presentó al programa concurso “La Corte Suprema del Arte”, donde obtuvo el primer lugar, y esa distinción le abrió las puertas unos meses después para su debut en el “Teatro La Comedia” con la zarzuela “El asombro de Damasco”, bajo la dirección de Antonio Palacio.
Ese fue el trampolín para que la joven tuviera su primera oportunidad cinematográfica en el largometraje “Una Aventura Peligrosa” (1939), dirigido por Ramón Peón, uno de los pioneros realizadores del cine cubano.

EL SALTO A MÉXICO

Tras rodar varias películas en la isla, la carrera de la polifacética artista se trasladó por algún tiempo a México, donde se consolidó su presencia en el cine a partir de 1944 con su trabajo en una decena de películas a las órdenes de reconocidos cineastas y junto a reconocidos actores como Jorge Negrete, Pedro Infante, Tin Tan y Marga López.
Pero México no solo tuvo un impacto en la vida artística de Rosita, sino también en la personal, porque además de ser contratada como primera vedette de la compañía de Roberto Ratti, donde sostuvo un sonado romance con el famoso actor Mario Moreno “Cantinflas”, y donde finalmente se casó con el también artista y productor de cine José Manuel Medel, padre de su hija Rosa María.
Su éxito en México fue tal que llegó a ser declarada durante siete años consecutivos como la “Primera Vedette de América”.
Rosita Fornés será recordada particularmente como la intérprete de conocidas operetas y de canción ligera.
La artista destacó en memorables actuaciones encarnando a personajes como la Duquesa Carolina de la zarzuela “Luisa Fernanda” y la irrepetible Anna de Glavari de “La Viuda Alegre”, entre otras tantas creaciones dentro de su amplio repertorio del llamado “género chico”.

ESTRELLA TELEVISIVA

Ella fue además una de las artistas fundadoras de la televisión en la isla, donde desde 1952 protagonizó programas líricos, dramáticos y de corte humorístico que consolidaron su prestigio y gran popularidad.
Tras su segundo matrimonio, con el cantante y actor Armando Bianchi, inauguró en Cuba las trasmisiones del Canal 2 con el programa “Mi esposo favorito”, que rápidamente se convirtió en el de mayor audiencia de la emisora CMQ, la principal del país en la década de los cincuenta.
Convertida en una leyenda de la escena y en prototipo del buen vestir, se presentó en escenarios de Estados Unidos, Venezuela, Honduras, Puerto Rico, España, la desaparecida Unión Soviética, Bulgaria, Rumanía, Alemania, Polonia y Hungría.
En los últimos años, por su avanzada edad, se mantuvo alejada de los escenarios, aunque alguna vez fue entrevistada en la televisión, y se recuerda su última gira artística al frente de una revista musical que recorrió gran parte de la isla en la pasada década.
“La Fornés” compartió escenario con leyendas de la música cubana como Rita Montaner, Ignacio Villa (Bola de Nieve) y Benny Moré, y en su voz se escucharon las composiciones de Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona, Rodrigo Prats y Adolfo Guzmán, entre otros músicos.
Rosita Fornés, que residía en Miami, recibió numerosos reconocimientos por su exitosa trayectoria artística, y en 2001 le fue otorgado el Premio Nacional de Teatro.
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Editores Periódico Frontera de Tamaulipas

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